Qué hacer cuando tienes ganas de escribirle a tu ex
El mensaje está a medio escribir y es tarde. Cómo pasar los próximos diez minutos sin enviarlo, qué ayuda de verdad y qué hacer si ya lo enviaste.
El mensaje está a medio escribir. Quizá es tarde, quizá algo te recordó a esa persona, quizá simplemente la echas de menos. Querer escribirle a tu ex no es un defecto de carácter. Es una de las partes más normales de una ruptura. Ahora mismo, la tarea no es dejar de querer hacerlo. Es no enviarlo esta noche.
No decidas nada durante diez minutos
Dite que ya lo decidirás más tarde y pon un temporizador de diez minutos. Mientras corre, observa las ganas en lugar de discutir con ellas: dónde las sientes en el cuerpo, qué quieren que hagas, cómo cambian.
Esto se llama «surfear el impulso» (en inglés, urge surfing). Viene de la prevención de recaídas en el tratamiento de las adicciones, y no se trata de hacer que las ganas desaparezcan. En un ensayo con fumadores, no hizo que las ansias de fumar fueran más débiles, pero quienes lo aprendieron fumaron menos durante la semana siguiente.1 Aquí la idea es la misma: puedes tener ganas de escribirle y aun así no hacerlo.
Aguantar las ganas 10 minutos te da un temporizador y unas cuantas indicaciones.
Escríbelo en un lugar desde el que no se pueda enviar
El mensaje suele necesitar salir. Escríbelo entero, sin corregir, en algún lugar desde el que no pueda llegarle, y luego deshazte de él. Escribirlo y quemarlo hace justo eso en tu navegador. No se envía ni se guarda nada.
Escribir sobre los sentimientos se lleva estudiando décadas. En promedio ayuda, pero solo un poco.2 Tras una ruptura, un pequeño experimento encontró que escribir sobre el lado positivo de la ruptura aumentó los sentimientos positivos justo después.3
Una advertencia. Si al escribir empiezas a darle vueltas a las mismas preguntas una y otra vez, para. En personas que seguían buscándole un sentido a su separación, la escritura emocional profunda se asoció con una peor recuperación meses después.4 Una nota corta y desordenada que luego quemas no es lo mismo que pasarte horas reviviéndolo todo.
Dale a tu mente otra cosa de la que ocuparse
Una teoría sobre el deseo intenso dice que empieza como un pensamiento pasajero y crece a medida que rellenas los detalles: su voz, su respuesta, cómo podría salir.5 Algo absorbente que mantenga ocupados tus ojos y tus manos puede cortar ese proceso. En un pequeño estudio, tres minutos de Tetris suavizaron las ansias cotidianas de comida, bebida y drogas.6
Distraerte no hará que deje de importarte. En un pequeño estudio de laboratorio con personas que aún no habían superado a su ex, la distracción no cambió lo que sentían por esa persona, pero sí mejoró su estado de ánimo.7 Para los próximos diez minutos, con eso basta. Explota unas burbujas, lava unos platos o da una vuelta por el barrio.
Respira más despacio
La respiración lenta, de unas seis respiraciones por minuto, se asocia con señales corporales más tranquilas y con una mayor sensación de relajación.8 9 En el conjunto de los ensayos, las prácticas de respiración redujeron modestamente el estrés y la ansiedad.10 No arreglará nada, pero puede bajar el volumen. Respira dos minutos: inhala durante cinco segundos y exhala durante cinco.
Pregúntate para qué es el mensaje
Antes de enviar nada, termina esta frase con sinceridad: «Quiero escribirle porque quiero…»
- saber que todavía le importo
- que entienda cuánto me dolió
- una respuesta al porqué
- no sentir tanta soledad esta noche
Casi todo eso depende de cómo responda, y esa parte no está en tus manos. Puede que su respuesta no te dé lo que esperas, y quedarte sin respuesta puede hacer la noche más difícil. Algo de eso lo puedes encontrar en otro lugar: escríbele mejor a un amigo y cuéntale que estás pasando una mala noche.
Si una parte de ti cree que era «el amor de tu vida», las ganas probablemente serán más fuertes. Quienes creen que una relación era cosa del destino retoman más el contacto con su ex y están más pendientes de lo que hace.11 Vale la pena notar esa creencia, no obedecerla.
Ponlo un poco más difícil para la próxima vez
Cuando tengas la cabeza más despejada, añade algo de fricción:
- Archiva o silencia el chat, para que no esté arriba del todo en tus mensajes.
- Quita su chat de los fijados y su contacto de tus favoritos.
- Silencia sus publicaciones e historias. Aquí tienes los pasos para cada app.
- Escribe por qué cortaste el contacto, mientras aún lo ves con claridad, y léelo cuando vuelvan las ganas. nocnt guarda estos motivos en «Por qué me alejé».
Si ya lo enviaste
Ya pasó. No hace falta que mandes un segundo mensaje para explicar el primero, ni que pases la noche en vela esperando una respuesta. Deja el teléfono en otra habitación esta noche. Mañana, vuelve a empezar a contar. En nocnt, tus días anteriores se quedan en el historial. No fueron en vano.
Si es algo más que unas ganas
Si no te sientes a salvo, o todo se te hace demasiado, llama o envía un mensaje de texto al 988 en Estados Unidos, o busca una línea de ayuda donde vives en findahelpline.com. La 988 Lifeline dice que no hace falta tener pensamientos suicidas para pedir ayuda.
Fuentes
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Bowen, S., & Marlatt, A. (2009). Surfing the urge: Brief mindfulness-based intervention for college student smokers. Psychology of Addictive Behaviors, 23(4), 666–671. doi.org/10.1037/a0017127. Ensayo aleatorizado, 123 estudiantes fumadores. ↩
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Frattaroli, J. (2006). Experimental disclosure and its moderators: A meta-analysis. Psychological Bulletin, 132(6), 823–865. doi.org/10.1037/0033-2909.132.6.823. 146 estudios aleatorizados; efecto medio pequeño. ↩
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Lewandowski, G. W. (2009). Promoting positive emotions following relationship dissolution through writing. The Journal of Positive Psychology, 4(1), 21–31. doi.org/10.1080/17439760802068480. 87 personas tras una ruptura reciente; sin cambios en los sentimientos negativos. ↩
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Sbarra, D. A., Boals, A., Mason, A. E., Larson, G. M., & Mehl, M. R. (2013). Expressive writing can impede emotional recovery following marital separation. Clinical Psychological Science, 1(2), 120–134. doi.org/10.1177/2167702612469801. ↩
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Kavanagh, D. J., Andrade, J., & May, J. (2005). Imaginary relish and exquisite torture: The elaborated intrusion theory of desire. Psychological Review, 112(2), 446–467. doi.org/10.1037/0033-295X.112.2.446. Un artículo teórico. ↩
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Skorka-Brown, J., Andrade, J., Whalley, B., & May, J. (2015). Playing Tetris decreases drug and other cravings in real world settings. Addictive Behaviors, 51, 165–170. doi.org/10.1016/j.addbeh.2015.07.020. 31 estudiantes durante una semana; no trata sobre rupturas. ↩
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Langeslag, S. J. E., & Sanchez, M. E. (2018). Down-regulation of love feelings after a romantic break-up: Self-report and electrophysiological data. Journal of Experimental Psychology: General, 147(5), 720–733. doi.org/10.1037/xge0000360. 24 personas; efectos a corto plazo en laboratorio. ↩
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Zaccaro, A., Piarulli, A., Laurino, M., Garbella, E., Menicucci, D., Neri, B., & Gemignani, A. (2018). How breath-control can change your life: A systematic review on psycho-physiological correlates of slow breathing. Frontiers in Human Neuroscience, 12, 353. doi.org/10.3389/fnhum.2018.00353. 15 estudios pequeños con adultos sanos. ↩
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Lehrer, P. M., & Gevirtz, R. (2014). Heart rate variability biofeedback: How and why does it work? Frontiers in Psychology, 5, 756. doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00756. La fuente del ritmo de «unas seis respiraciones por minuto». ↩
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Fincham, G. W., Strauss, C., Montero-Marin, J., & Cavanagh, K. (2023). Effect of breathwork on stress and mental health: A meta-analysis of randomised-controlled trials. Scientific Reports, 13, 432. doi.org/10.1038/s41598-022-27247-y. ↩
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Thompson, A. E., Gooch, K., Willhite, R. M., & O’Sullivan, L. F. (2025). We were meant to be: Do implicit theories of relationships and perceived partner fit help explain post-relationship contact and tracking behaviors following a breakup? Personal Relationships, 32(1), e12591. doi.org/10.1111/pere.12591. ↩
